El museo Arqueológico de Sevilla está ubicado en Plaza de América, frente al Museo de Artes y Costumbres Populares (antiguo Pabellón Mudéjar) y junto al Pabellón Real, dentro del Parque de María Luisa. Era el antiguo Pabellón de Bellas Artes de la Exposición Iberoamericana de Sevilla.

En 1911 se celebró un concurso para la construcción del edificio que es ganado por el arquitecto sevillano Aníbal González, con un proyecto de estilo neo-renacentista. La obra se ejecutó entre 1912 y 1919, como parte de muchas obras que se realizaron en Sevilla en el contexto previo a la Exposición Iberoamericana de 1929, y fue bautizado como “Palacio del Renacimiento”. Durante la exposición fue dedicado a Palacio de las Bellas Artes. Las colecciones arqueológicas se trasladaron al edificio en 1942.

El diseño exterior del edificio tiene influencias del Palacio de Monterrey de Salamanca, construido en 1539 según un diseño de Rodrigo Gil de Hontañón y fray Martín de Santiago para el tercer conde de Monterrey, Alonso de Zúñiga y Acevedo. El interior, con el amplio hall de forma ovalada, se inspira en el acceso con hall circular de otros museos europeos como el Altes Museum de Berlín.

 

Desde el 1 de marzo de 1962 el conjunto de edificio y contenido es declarado Monumento Histórico Artístico. Durante la década de 1970 el museo sufre obras de ampliación y mejora, aumentando el número de salas hasta las existentes 27 actuales donde son conservadas más de 60.000 piezas, sumando objetos en propiedad y depósito; entre ellas las piezas procedentes de Itálica ocupan un lugar relevante, por su calidad y por su número, al irse trasladando allí los nuevos hallazgos, así como la pequeña pero relevante colección que se exponía, con piezas menores de hallazgos en superficie antiguos, así como mayores, de las campañas realizadas entre 1970 y 1978, en el efímero Museo de las Excavaciones del propio yacimiento, hace pocos años desmantelado. No obstante, el edificio sigue necesitando importantes reformas.

La excelente calidad de las obras y piezas que forman parte del fondo del museo además de la cantidad que custodia lo hacen estar entre los primeros de España, son de destacar los restos de la época romana e hispanorromana, los más importantes y abundantes que posee el museo, y que proceden en mayor parte de Itálica, en menor medida aunque eso no hacen que sean menos importantes son las piezas procedentes de los municipios de Écija, Estepa, Alcalá del Río, Villanueva del Río y Minas, etc., a estos hallazgos hay que añadir las donaciones realizadas por particulares o incluso el Ayuntamiento de la ciudad. También son destacables las piezas de etapas prerromanas gracias a la calidad de su conservación.

Se puede obtener más información sobre el museo, horarios y precios en su página web.


El museo Casa de Murillo, situado en el número 8 de la calle Santa Teresa, en pleno Barrio de Santa Cruz, fue el inmueble en el que vivió Murillo sus últimos años y murió tras caer de un andamio mientras pintaba el retablo del Convento de los Capuchinos de Cádiz. El edificio consta de dos plantas con un patio central rodeado de las diferentes estancias, con un pozo situado en su centro.

Se ha tratado de guardar cierta armonía con el ambiente del siglo XVII recreando aspectos de las casas de aquellos años, como el dormitorio, el salón, la cocina, etc. La Casa Museo fue creada en el año 1972 aunque se inauguró en 1982, haciendo coincidir esta fecha con el bicentenario de su fallecimiento. En el año 1988 se iniciaron unas reformas que terminaron por transformar el edificio en oficinas.

En el año 2010 se acometió una nueva reforma en la Casa con la intención de dejarla como se pensó en un principio, con el ambiente de 1682, para convertirla de nuevo en museo-monumento en memoria de su honorable habitante Bartolomé Esteban Murillo. No obstante y tras finalizarse dicha reforma por parte de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, el uso al que se ha destinado finalmente es como sede central administrativa de la Agencia Andaluza para el Desarrollo del Flamenco.


La Alameda de Hércules es un importante jardín público situado en el centro histórico de Sevilla, y por su antigüedad (abierto en 1574) se clasifica como el más antiguo jardín público de España y de Europa, pese a que en 1570 se construyó uno anterior hoy desaparecido, el Paseo del Prado de Madrid, totalmente transformado en 1781 durante el reinado de Carlos III en un nuevo tipo, de paseo de salón.

El amplio jardín de la Alameda de Hércules es el más extenso de los espacios públicos localizados en el interior del casco antiguo de la ciudad. Se encuentra ubicado en el extremo norte de la urbe amurallada, cercana al río Guadalquivir por un lado y próximo al barrio de la Macarena por otro. Este jardín fue tomado como modelo por otras ciudades a ambos lados del Atlántico. En él se inspiraron las alamedas de San Pablo de Ecija (1578), la Alameda de los Descalzos de Lima (1611) y la Alameda Central de México D.F. (1592).

En 1574 el conde de Barajas drenó con acequias los terrenos donde se iba a construir la alameda, los cuales frecuentemente estaban inundados con las aguas que allí se acumulaban de los asiduos desbordamientos del río, los remanentes de las fuentes públicas y las aguas residuales de escorrentía, lo adornó con estatuas y fuentes, y lo pobló con hileras de árboles. Nombró a un alguacil que lo vigilara; encomendó el riego y limpieza a los aguadores que vendían el agua de gran calidad de las fuentes, procedente del manantial del Arzobispo.

En uno de sus extremos se colocaron en 1574 dos columnas procedentes de un templo romano, muestra de una incuestionable admiración por los restos arqueológicos romanos, elementos de un edificio todavía conservado en la calle Mármoles y del que aún existen otras tres columnas en la citada calle. Sobre las mismas se colocaron dos esculturas realizadas por Diego de Pesquera, de Hércules (fundador mítico de la ciudad) y Julio César (restaurador de Híspalis). El primero era una copia del Hércules Farnesio, de tamaño monumental próximo al real de la copia romana procedente de las Termas de Caracalla. Esta copia, de 1574, es la primera en mármol de gran tamaño realizada en Europa del héroe tebano, que tanto éxito tuvo desde su descubrimiento (1546) de la mayor parte de la pieza escultórica, la cual estaba incompleta por falta de la cabeza (aparecida en un pozo del Trastévere, ca. 1550) y piernas (aparecidas en 1560 en las Termas de Caracalla).3

La Alameda se transformó en la segunda mitad del siglo XVIII, cuando el escultor Cayetano de Acosta realizó y erigió en el otro extremo del paseo otras dos columnas rematadas con leones y escudos representando a España y Sevilla. En ella se comenzaron a celebrar las fiestas locales de la velada de San Juan y San Pedro, en sustitución de las fiestas locales del Corpus Christi. Estas nuevas fiestas de finales del mes de junio, fueron el precedente de las después famosas fiestas locales de la feria de Abril.

En diciembre de 2008, se terminaron oficialmente unas obras de remodelación urbanística de esta zona. Estas obras han provocado una gran alteración de los restos de un jardín histórico que, aunque descuidado, permanecía básicamente inalterado. En las recientes obras se ha restringido el tráfico de vehículos y se han eliminado el albero que cubrió su suelo durante el siglo XX y las verjas que protegían del público a los pedestales de las columnas. También se ha construido en la obra fallida de la estación de Metro del proyecto de 1977 un tanque o pozo de tormentas, depósito para recogida de las aguas pluviales de 24 metros de profundidad y una capacidad de 11.500 metros cúbicos. El espacio se completó con la instalación de varias fuentes y surtidores.


El conjunto de los Jardines de Murillo y el Paseo de Catalina de Ribera de Sevilla, se encuentran situados entre la Avenida Menéndez Pelayo, la muralla de los Jardines de los Reales Alcázares de Sevilla y el barrio de Santa Cruz. El conjunto de esta zona ajardinada se encuentra dividido en dos partes diferenciadas: el Paseo Catalina de Ribera y los jardines de Murillo propiamente dicho.

Los jardines son fruto de una cesión en 1911 de otra porción de la zona mencionada anteriormente, situada al noroeste, de la Huerta del Retiro del Alcázar. Tienen una extensión de 8.854 metros cuadrados, y se encuentran cercados por un nuevo muro de cerramiento de los jardines del Alcázar, desde el callejón del Agua hasta el Paseo de Catalina de Ribera, tal y como se encuentra en la actualidad. Los jardines también fueron diseñados por Juan Talavera y Heredia, pocos años antes del Paseo. Los jardines de Murillo presentan una composición basada en caminos en retícula formados mediante setos y pavimentos que, en sus encuentros, crean glorietas de planta octogonal en las que se disponen fuentes centrales y bancos de fábrica recubiertos de azulejería. Los parterres resultantes están ocupados por densas masas de vegetación que otorgan al recinto un ambiente íntimo.

Entre los espacios abiertos destaca la glorieta dedicada al pintor José García Ramos que queda delimitada por arcos de entrada y muretes en los que existen paños de azulejos que recrean obras famosas de dicho artista, ejecutados por otros pintores del entorno del maestro como Miguel Ángel del Pino Sardá, Santiago Martínez Martín, Alfonso Grosso Sánchez, Manuel Vigil, y Diego López. En sus proximidades se encuentra una construcción de estilo regionalista dedicada a vivienda. Los jardines terminan en la plaza de Refinadores, presidida por una estatua de Don Juan Tenorio.

Uno de los puntos de más interés de los Jardines es su variedad botánica, donde se pueden encontrar magníficos ejemplares, por su edad y desarrollo de especies como la Magnolia grandiflora, Ficus macrophylla, plátanos híbridos, Cupresus sempervivens stricta, etc.


El Parque del Alamillo está ubicado entre el municipio de Santiponce y la ciudad de Sevilla. Goza actualmente de enorme popularidad y además es uno de los mejores ejemplos de bosque de clima mediterráneo. Abarca 85 hectáreas de la zona más septentrional de la Isla de la Cartuja, un área situada entre los cauces antiguo y nuevo del río Guadalquivir que fue recuperada para la ciudad con motivo de la celebración de la Exposición Universal de Sevilla 1992.

Se trata de un lugar con vegetación mediterránea formada por árboles como el olmo, el pino, el álamo y el alcornoque y en especial el naranjo, que inunda el aire de fragancia como el azahar cuando llega la primavera. Este parque está planificado en torno a dos lagos, el Lago Mayor y el Lago Menor, y además está dotado con infraestructuras recreativas, lúdicas y deportivas. En este recorrido ecológico por el parque también se pueden conocer los mamíferos, anfibios, reptiles y aves acuáticas que habitan en el parque.

Cabe destacar los denominados “Veranillos del Alamillo”, un programa de actividades culturales que se desarrolla en los meses de julio y agosto, en el que se ofrecen actuaciones, paseos, teatros y distintas actividades destinadas tanto a los más pequeños como a los mayores.

En el año 2009 se abrió al público el antiguo vivero de la Exposición Universal de 1992 convertido en reserva de flora y fauna, con una extensión de unas 10 hectáreas y una colección botánica de más de 100 especies diferentes, además de un invernadero. Actualmente, existe un programa de visitas guiadas por dicho vivero, cuyo horario puede ser consultado en la página web del parque.


El puente de la Barqueta cruza el río Guadalquivir a su paso por Sevilla. Es uno de los principales accesos a la zona norte de Isla de la Cartuja, y se encuentra próximo al Parque Científico y Tecnológico, así como al parque temático Isla Mágica. Comunica la Cartuja con la Resolana y con el centro histórico a la altura del monasterio de San Clemente.

Fue diseñado como un puente en arco por Juan José Arenas de Pablo y Marcos Jesús Pantaleón Prieto, ambos Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos. Fue construido entre 1989 y 1992 para permitir el acceso al recinto de la Exposición Universal de 1992. Su construcción fue financiada por la empresa Mapfre, que bautizaría con su nombre al puente, aunque desde el principio se le vino denominando Puente de la Barqueta incluso en publicaciones municipales.

Se construyó como un puente peatonal para pasar del centro histórico a la Cartuja, pero con el plan de adaptarlo al tráfico una vez fuese transcurrida la Exposición Universal. Se compone de un arco de acero de 214 metros cuyos extremos forman un pórtico triangular en cada lado, atirantado para soportar el tablero que tiene una longitud de 168 metros cuyo únicos apoyos son cuatro soportes verticales a una distancia de 30 metros sobre las orillas del río sin más apoyos intermedios y con un ancho de 21,40 metros.


El puente del Alamillo de Sevilla, que cruza el río Guadalquivir, fue diseñado por Santiago Calatrava y se terminó en 1992. Se construyó como un acceso a la Isla de la Cartuja, donde tuvo lugar la Exposición Universal de 1992, y en donde hoy se encuentran el parque temático Isla Mágica, el Parque Tecnológico, el centenario Monasterio de la Cartuja, de donde proviene el nombre de la isla, y el Parque del Alamillo.

El puente consta de un único pilar que actúa de contrapeso para los 200 metros del puente gracias a trece largos cables. La idea original era construir dos puentes simétricos en cada lado de la isla, pero el singular diseño del puente del Alamillo ha demostrado al final ser mucho más impactante. El puente no tiene tirantes de retenida (solo hay tirantes a un lado de la torre) constituyendo el primer puente atirantado que no posee esta banda de tirantes, de manera que no se recogen las fuerzas que reciben los tirantes de un lado de la torre con otros tirantes que estuvieran al otro lado.

En este puente tuvieron que realizarse unas cuantas actuaciones tanto en su diseño como en su ejecución que no hubieran sido necesarias si se hubiera realizado esa banda de tirantes de retenida, lo que dio lugar a un gasto muy superior al que se hubiera tenido con un puente atirantado común. Por ejemplo, se tuvo que realizar un tablero con un canto mucho mayor al que se da en los puentes atirantados.

El alto del puente sirve como mirador, conocido como “el ojo de la cabeza de caballo”.


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