La Alameda de Hércules es un importante jardín público situado en el centro histórico de Sevilla, y por su antigüedad (abierto en 1574) se clasifica como el más antiguo jardín público de España y de Europa, pese a que en 1570 se construyó uno anterior hoy desaparecido, el Paseo del Prado de Madrid, totalmente transformado en 1781 durante el reinado de Carlos III en un nuevo tipo, de paseo de salón.

El amplio jardín de la Alameda de Hércules es el más extenso de los espacios públicos localizados en el interior del casco antiguo de la ciudad. Se encuentra ubicado en el extremo norte de la urbe amurallada, cercana al río Guadalquivir por un lado y próximo al barrio de la Macarena por otro. Este jardín fue tomado como modelo por otras ciudades a ambos lados del Atlántico. En él se inspiraron las alamedas de San Pablo de Ecija (1578), la Alameda de los Descalzos de Lima (1611) y la Alameda Central de México D.F. (1592).

En 1574 el conde de Barajas drenó con acequias los terrenos donde se iba a construir la alameda, los cuales frecuentemente estaban inundados con las aguas que allí se acumulaban de los asiduos desbordamientos del río, los remanentes de las fuentes públicas y las aguas residuales de escorrentía, lo adornó con estatuas y fuentes, y lo pobló con hileras de árboles. Nombró a un alguacil que lo vigilara; encomendó el riego y limpieza a los aguadores que vendían el agua de gran calidad de las fuentes, procedente del manantial del Arzobispo.

En uno de sus extremos se colocaron en 1574 dos columnas procedentes de un templo romano, muestra de una incuestionable admiración por los restos arqueológicos romanos, elementos de un edificio todavía conservado en la calle Mármoles y del que aún existen otras tres columnas en la citada calle. Sobre las mismas se colocaron dos esculturas realizadas por Diego de Pesquera, de Hércules (fundador mítico de la ciudad) y Julio César (restaurador de Híspalis). El primero era una copia del Hércules Farnesio, de tamaño monumental próximo al real de la copia romana procedente de las Termas de Caracalla. Esta copia, de 1574, es la primera en mármol de gran tamaño realizada en Europa del héroe tebano, que tanto éxito tuvo desde su descubrimiento (1546) de la mayor parte de la pieza escultórica, la cual estaba incompleta por falta de la cabeza (aparecida en un pozo del Trastévere, ca. 1550) y piernas (aparecidas en 1560 en las Termas de Caracalla).3

La Alameda se transformó en la segunda mitad del siglo XVIII, cuando el escultor Cayetano de Acosta realizó y erigió en el otro extremo del paseo otras dos columnas rematadas con leones y escudos representando a España y Sevilla. En ella se comenzaron a celebrar las fiestas locales de la velada de San Juan y San Pedro, en sustitución de las fiestas locales del Corpus Christi. Estas nuevas fiestas de finales del mes de junio, fueron el precedente de las después famosas fiestas locales de la feria de Abril.

En diciembre de 2008, se terminaron oficialmente unas obras de remodelación urbanística de esta zona. Estas obras han provocado una gran alteración de los restos de un jardín histórico que, aunque descuidado, permanecía básicamente inalterado. En las recientes obras se ha restringido el tráfico de vehículos y se han eliminado el albero que cubrió su suelo durante el siglo XX y las verjas que protegían del público a los pedestales de las columnas. También se ha construido en la obra fallida de la estación de Metro del proyecto de 1977 un tanque o pozo de tormentas, depósito para recogida de las aguas pluviales de 24 metros de profundidad y una capacidad de 11.500 metros cúbicos. El espacio se completó con la instalación de varias fuentes y surtidores.


El conjunto de los Jardines de Murillo y el Paseo de Catalina de Ribera de Sevilla, se encuentran situados entre la Avenida Menéndez Pelayo, la muralla de los Jardines de los Reales Alcázares de Sevilla y el barrio de Santa Cruz. El conjunto de esta zona ajardinada se encuentra dividido en dos partes diferenciadas: el Paseo Catalina de Ribera y los jardines de Murillo propiamente dicho.

Los jardines son fruto de una cesión en 1911 de otra porción de la zona mencionada anteriormente, situada al noroeste, de la Huerta del Retiro del Alcázar. Tienen una extensión de 8.854 metros cuadrados, y se encuentran cercados por un nuevo muro de cerramiento de los jardines del Alcázar, desde el callejón del Agua hasta el Paseo de Catalina de Ribera, tal y como se encuentra en la actualidad. Los jardines también fueron diseñados por Juan Talavera y Heredia, pocos años antes del Paseo. Los jardines de Murillo presentan una composición basada en caminos en retícula formados mediante setos y pavimentos que, en sus encuentros, crean glorietas de planta octogonal en las que se disponen fuentes centrales y bancos de fábrica recubiertos de azulejería. Los parterres resultantes están ocupados por densas masas de vegetación que otorgan al recinto un ambiente íntimo.

Entre los espacios abiertos destaca la glorieta dedicada al pintor José García Ramos que queda delimitada por arcos de entrada y muretes en los que existen paños de azulejos que recrean obras famosas de dicho artista, ejecutados por otros pintores del entorno del maestro como Miguel Ángel del Pino Sardá, Santiago Martínez Martín, Alfonso Grosso Sánchez, Manuel Vigil, y Diego López. En sus proximidades se encuentra una construcción de estilo regionalista dedicada a vivienda. Los jardines terminan en la plaza de Refinadores, presidida por una estatua de Don Juan Tenorio.

Uno de los puntos de más interés de los Jardines es su variedad botánica, donde se pueden encontrar magníficos ejemplares, por su edad y desarrollo de especies como la Magnolia grandiflora, Ficus macrophylla, plátanos híbridos, Cupresus sempervivens stricta, etc.


El Parque del Alamillo está ubicado entre el municipio de Santiponce y la ciudad de Sevilla. Goza actualmente de enorme popularidad y además es uno de los mejores ejemplos de bosque de clima mediterráneo. Abarca 85 hectáreas de la zona más septentrional de la Isla de la Cartuja, un área situada entre los cauces antiguo y nuevo del río Guadalquivir que fue recuperada para la ciudad con motivo de la celebración de la Exposición Universal de Sevilla 1992.

Se trata de un lugar con vegetación mediterránea formada por árboles como el olmo, el pino, el álamo y el alcornoque y en especial el naranjo, que inunda el aire de fragancia como el azahar cuando llega la primavera. Este parque está planificado en torno a dos lagos, el Lago Mayor y el Lago Menor, y además está dotado con infraestructuras recreativas, lúdicas y deportivas. En este recorrido ecológico por el parque también se pueden conocer los mamíferos, anfibios, reptiles y aves acuáticas que habitan en el parque.

Cabe destacar los denominados “Veranillos del Alamillo”, un programa de actividades culturales que se desarrolla en los meses de julio y agosto, en el que se ofrecen actuaciones, paseos, teatros y distintas actividades destinadas tanto a los más pequeños como a los mayores.

En el año 2009 se abrió al público el antiguo vivero de la Exposición Universal de 1992 convertido en reserva de flora y fauna, con una extensión de unas 10 hectáreas y una colección botánica de más de 100 especies diferentes, además de un invernadero. Actualmente, existe un programa de visitas guiadas por dicho vivero, cuyo horario puede ser consultado en la página web del parque.


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