Puente del Alamillo

El puente del Alamillo de Sevilla, que cruza el río Guadalquivir, fue diseñado por Santiago Calatrava y se terminó en 1992. Se construyó como un acceso a la Isla de la Cartuja, donde tuvo lugar la Exposición Universal de 1992, y en donde hoy se encuentran el parque temático Isla Mágica, el Parque Tecnológico, el centenario Monasterio de la Cartuja, de donde proviene el nombre de la isla, y el Parque del Alamillo.

El puente consta de un único pilar que actúa de contrapeso para los 200 metros del puente gracias a trece largos cables. La idea original era construir dos puentes simétricos en cada lado de la isla, pero el singular diseño del puente del Alamillo ha demostrado al final ser mucho más impactante. El puente no tiene tirantes de retenida (solo hay tirantes a un lado de la torre) constituyendo el primer puente atirantado que no posee esta banda de tirantes, de manera que no se recogen las fuerzas que reciben los tirantes de un lado de la torre con otros tirantes que estuvieran al otro lado.

En este puente tuvieron que realizarse unas cuantas actuaciones tanto en su diseño como en su ejecución que no hubieran sido necesarias si se hubiera realizado esa banda de tirantes de retenida, lo que dio lugar a un gasto muy superior al que se hubiera tenido con un puente atirantado común. Por ejemplo, se tuvo que realizar un tablero con un canto mucho mayor al que se da en los puentes atirantados.

El alto del puente sirve como mirador, conocido como “el ojo de la cabeza de caballo”.

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