El puente de la Barqueta cruza el río Guadalquivir a su paso por Sevilla. Es uno de los principales accesos a la zona norte de Isla de la Cartuja, y se encuentra próximo al Parque Científico y Tecnológico, así como al parque temático Isla Mágica. Comunica la Cartuja con la Resolana y con el centro histórico a la altura del monasterio de San Clemente.

Fue diseñado como un puente en arco por Juan José Arenas de Pablo y Marcos Jesús Pantaleón Prieto, ambos Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos. Fue construido entre 1989 y 1992 para permitir el acceso al recinto de la Exposición Universal de 1992. Su construcción fue financiada por la empresa Mapfre, que bautizaría con su nombre al puente, aunque desde el principio se le vino denominando Puente de la Barqueta incluso en publicaciones municipales.

Se construyó como un puente peatonal para pasar del centro histórico a la Cartuja, pero con el plan de adaptarlo al tráfico una vez fuese transcurrida la Exposición Universal. Se compone de un arco de acero de 214 metros cuyos extremos forman un pórtico triangular en cada lado, atirantado para soportar el tablero que tiene una longitud de 168 metros cuyo únicos apoyos son cuatro soportes verticales a una distancia de 30 metros sobre las orillas del río sin más apoyos intermedios y con un ancho de 21,40 metros.

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El puente del Alamillo de Sevilla, que cruza el río Guadalquivir, fue diseñado por Santiago Calatrava y se terminó en 1992. Se construyó como un acceso a la Isla de la Cartuja, donde tuvo lugar la Exposición Universal de 1992, y en donde hoy se encuentran el parque temático Isla Mágica, el Parque Tecnológico, el centenario Monasterio de la Cartuja, de donde proviene el nombre de la isla, y el Parque del Alamillo.

El puente consta de un único pilar que actúa de contrapeso para los 200 metros del puente gracias a trece largos cables. La idea original era construir dos puentes simétricos en cada lado de la isla, pero el singular diseño del puente del Alamillo ha demostrado al final ser mucho más impactante. El puente no tiene tirantes de retenida (solo hay tirantes a un lado de la torre) constituyendo el primer puente atirantado que no posee esta banda de tirantes, de manera que no se recogen las fuerzas que reciben los tirantes de un lado de la torre con otros tirantes que estuvieran al otro lado.

En este puente tuvieron que realizarse unas cuantas actuaciones tanto en su diseño como en su ejecución que no hubieran sido necesarias si se hubiera realizado esa banda de tirantes de retenida, lo que dio lugar a un gasto muy superior al que se hubiera tenido con un puente atirantado común. Por ejemplo, se tuvo que realizar un tablero con un canto mucho mayor al que se da en los puentes atirantados.

El alto del puente sirve como mirador, conocido como “el ojo de la cabeza de caballo”.

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